Macarena Alejandra

Macarena Alejandra

viernes, 19 de mayo de 2017

Techo y ombligo.

Estoy acá mirando el techo mirando el ombligo mirando el techo mirando el ombligo mirando el techo mirando el ombligo mirando el techo. Mirando el documental del arquitecto danés que hizo BIG y el libro Yes is More. Se parece a Giorgio Jackson. Me miro el techo y miro el ombligo, me techo el miro y ombligo.
Me caen lagrimas. Me encuentro un poco, porque muy poco me encuentro, porque si me preguntan de gustos no tengo obsesiones, no se hacer elecciones, no profundizo mis placeres, mis referencias son vagas, mis argumentos son yo y mis pelos,  flojos o de punta. Y lo acepto y me pregunto qué soy y lo sé y es fácil y no muestro lo lindo porque no da miedo, cuando no da miedo no vale la pena, y muestro lo feo y me escarbo y lloro.
Y miro al arquitecto de la tele y extraño al que me hace estar acá y extraño al que me inspira y amo a la gente cuando me inspira y lo amo a él. Y me deja techearme el ombligo tranquila y me obliga a ombligarme el techo. Y me da pena y él tiene pena, pero él ama antes de tener pena, él solo ama y amor para él es entregar, es casi desamor propio, es sólo existencia del otro amado, por el otro amado, para el otro amado.
Y eso me llena me parte el corazón.




viernes, 6 de enero de 2017

Siempre es viernes en mi corazón

Viernes, siempre es viernes en mi corazón. Mas no en esta oficina.
Hoy, es viernes, hoy es enero, hoy vengo a trabajar y no tengo trabajo que hacer.
Veo una página de hueaitas cuicas de diseño para copiarlas en formato pobre.
Leo lo carerraja que es alguna gente en este país, y en el mundo, en las noticias del dínamo.
Hago un par de cosas que me pide mi jefa, lo que me hace pensar que podría haber estado 2 hrs en la oficina, terminar todo lo que me pidió, hacer todos mis pendientes y me hubiera sobrado tiempo pa hacerme un café, pero no, aquí estoy, de 9 a 6, haciendo puras hueas, calentando el asiento.
Son las 5, queda una hora, la hora de la eterna agonía, la hora en que siento que mi reloj está malo, me lo cuestiono de verdad. Le escribo a mi alrededor por chat de gmail, pongo cosas como AAHHHHHH, ayudaaaaaaaaaaaa, ctmmmmmmmm, basta. Empatizan. Comparten el mismo dolor conmigo, pero no me siento ni un poco mejor.
De repente, una luz de esperanza, mi jefa se va corriendo, dice "son las 5 tengo que correr". Digo, "oh, quizás me escape un poco antes". Miro hacia atrás y la veo... ahí, pegada con agorex a la silla, inamovible, implacable, trabajólica de adentro hasta el fondo, LA MANDAMÁS, la jefa de mi jefa.
Así que pico, recurrí al último de los recursos, escribir en esta huea.

Aún así, lo que me mantiene viva, siempre viva es que siempre es viernes en mi corazón, siempre quiero la total destrucción de este mundo que he conocido, del trabajo que no tiene fin.

El Alex me llenó de amor con ese hit.